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Hacía tiempo que no visitaba Bruselas. No es, ni de lejos, la ciudad más bonita en la que he estado. Pero tiene algo que engancha. Diplomáticos trajeados conversando en terrazas mientras saborean una Leffe bien fría. Esos aromas que flotan entre calles adoquinadas y esa mezcla de culturas que parecen obligadas a convivir en perfecta armonía.

Muchos dicen que Bruselas es triste, fea, húmeda, lluviosa… Y sí, algo de eso hay. Pero perderse por sus callejuelas estrechas, rodeadas de casas de caravista gris —algunas sucias, pocas iluminadas— tiene su atractivo y, ¿por qué no?, mantiene su alma y la esencia de la vieja Bruselas.

Porque entre esas paredes grises, y a veces algo descuidadas, brotan librerías antiguas, creperías, chocolaterías, boutiques de queso y cafés acogedores, algunos tradicionales y otros sorprendentemente modernos. Y también la espectacular pastelería francesa afincada en la ciudad, Aux Merveilleux de Fred, cuya inmensa lámpara de araña de cristal llama la atención la mires por donde la mires. Allí siempre hay cola para conseguir uno de sus exquisitos pastelitos de merengue. Intento pelearme con ellos cuando amenazan con desbordarse por las comisuras de la boca con solo un bocado.

Es todo el conjunto lo que atrapa. El ritmo de vida. Los olores. Los idiomas cruzándose —francés y flamenco—. Esa atmósfera donde inmigrantes y diplomáticos parecen bailar, curiosamente, al mismo compás.

El olor de las “frites” servidas en cucurucho de papel me encanta. El aroma de un gaufre recién hecho, con mantequilla generosa, me cautiva.

Y mientras recorres los recovecos más desaliñados, no puedo evitar imaginar a Tintín y a su fiel Milú doblando una esquina, persiguiendo a algún ladrón encorvado y maloliente. El heroico Tintín, creado por Hergé, que tan buenos ratos nos ha hecho pasar y que siempre quedará como uno de los cómics más queridos y populares de la historia belga.

Bruselas no necesita ser perfecta. Solo hay que mirarla con otros ojos. Sentarse un rato, observarla, sentirla.

¿Te animas a visitar la ciudad ardiente?